Historia

Este Monasterio, cuyo origen está vinculado al de Antealtares (de la misma orden benedictina) en Santiago, aparece unido a la familia de los hermanos Ozores de Sotomayor hijos de Vasco Ozores Señor del pazo y tierras de Teanes y de Ana Paez de Sotomayor.

Fragmento de libro

En el año 1558 los hermanos Alvaro, García, María e Isabel Ozores de Sotomayor, decidieron fundar en la villa de A Guarda, un monasterio de monjas, sometidas a la Regla de San Benito, patrón de Occidente. En donde pudieran vivir en comunidad los miembros de la Familia con vocación y cuantas Señoras y jóvenes desearan entregarse al retiro, bajo la disciplina y observancia de la vida religiosa.

Puesto el proyecto y voluntad de los fundadores, en conocimento del Obispo de la Diócesis de Tui, Don Diego de Torquemada, se comenzaron las obras del Monasterio e Iglesia, siendo finalizadas en el año 1561. Una vez finalizadas éstas, se pensó en la inauguración del Cenobio y para ello se gestionó la aprobación de las Constituciones y Estatutos Fundacionales, que regularían la vida interna de la naciente Comunidad, bajo la advocación de “La Trasfiguración del Señor” dentro de la observancia de la Regla de San Benito.

Tras la aprobación inicial por el obispo de Tui, el Nuncio Papal en Portugal, Próspero Publícola de Santa Cruz, confirmó su validez en documento expedido en Pontevedra a 7 de septiembre de 1561.
El total de religiosas que deberían integrar la Comunidad sería de 20, además de las conversas y educandas, pudiendo sin embargo los Fundadores o lo señores que les sucedieran en el Patronato, modificar esta cláusula, lo que se hizo en alguna ocasión, pues llegaron a ser 34 religiosas profesas.

Las primeras señoras que toman el hábito en este convento son: Doña Constanza – Doña Florencia y Doña Blanca Correa de Sotomayor, hijas de Doña María Ozores y sobrinas de Don Álvaro (ambos fundadores de este Monasterio); cinco más componen esta familia Religiosa: Doña Beatriz Pereira de Castro (después Abadesa), Doña Ana de Magallanes, Doña Leonor Bello, Doña Ana Teixeira y Doña María del Espíritu Santo.